Cuidar a los maestros.

Vocación es sinónimo de llamada.

Un maestro nace en el instante mismo en el que siente que la Vida le hace una llamada a través de los niños.

Ser maestro es decidirse a redescubrir la vida y el mundo, cada día, cada mañana, en los ojos abiertos de los alumnos.

Ser maestra es estar decidida a avivar en cada instante, con la brisa de cada respiración, el fuego de la pasión y de la entrega.

La pasión brota espontáneamente cuando se ama lo que se hace.

Un maestro de vocación siente que no ha elegido su profesión sino que la Vida le ha elegido para esta tarea. Una tarea que vive como misión: sabe que lo que le gusta hacer, lo que verdaderamente ama, es también lo que el mundo necesita y le pide.

La maestra es capaz de poner los misterios más grandes del universo en la pequeña mano abierta de un niño. Y hacerlos accesibles, no tanto para ser desvelados o comprendidos cuanto para ser amados.

Un maestro de co-razón sabe postrarse, humildemente, ante la grandeza y sabiduría del alumno que tiene delante.

Todo maestro es un buscador de tesoros, entregado a la aventura de explorar y descubrir las piedras preciosas que contiene el corazón de cada ser humano.

El de maestro es un oficio peculiar: es médico del alma, enfermero de los pesares del corazón, escultor de caracteres, arquitecto del edificio de la personalidad de sus alumnos, sembrador de futuro, recolector de presente, abogado defensor de las causas nobles y justas que se dirimen en el aula o en el patio de recreo.

Por todo esto, una sociedad sana e inteligente reservaría el magisterio a los mejores: no a los que más saben, sino a los que más aman; no a los más listos, sino a los más sabios.

Cada mañana, las familias entregan lo que más aman en las manos de sus maestros. Cuidar de los maestros es cuidar a ese paciente agricultor que hará posible que cada niño, cada niña puedan ser cosechados por la Vida como fruto abundante, sabroso y que alimenta.

MI ALEGRÍA SOBRE EL PUENTE.  Mirando la vida con los ojos del corazón

                                                                              JOSÉ MARÍA TORO ALÉ

REFLEXIONANDO SOBRE LA MOTIVACIÓN Y EL FRACASO ESCOLAR.

Tema recurrente, algo manido, pero siempre de actualidad.

Lo que nos dicen las teorías psicopedagógicas sobre la motivación del alumnado y su relación con el fracaso escolar:

La indefensión aprendida.- El alumno/a que estudia (lo suficiente según su criterio) y suspende una y otra vez acabará asumiendo que estudiar no sirve para aprobar. El castigo repetido e insoslayable lleva a la indefensión y a la apatía. Finalmente aprenderá que existe independencia entre su conducta y los resultados que se siguen de ella, o que la propia acción no sirve para cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Para el profesorado también funciona esta dinámica. El profesorado que se cree capaz de sacar adelante incluso a los alumnos y alumnas más difíciles si se lo propone de verdad, es el que suele tener al alumnado más motivado. También critican menos a sus alumnos y alumnas y persisten más en sus esfuerzos en situaciones de fracaso.

El lugar de control.- Hace referencia a la causa o la raíz en la que el individuo piensa que se encuentra el control de los resultados de su conducta. Si tiene la sensación de controlar los resultados del estudio y el trabajo escolar se esforzará más y tendrá mejores expectativas de rendimiento. Si piensa que el control es externo (suerte, arbitrariedad del profesorado, ayudas,…) habrá un menor esfuerzo y un rendimiento más pobre.

Atribución casual.- Las explicaciones sobre la propia conducta que más desmotivan son aquellas que atribuyen el fracaso a factores que están más allá del control del sujeto (falta de capacidad, habilidad, dificultad de la tarea,…) en contraposición a la atribución a factores más controlables como el propio esfuerzo.

Efecto Pigmalión.- Proceso por el cual las creencias y expectativas de una persona afectan de tal manera a su conducta que ésta provoca en los demás una respuesta que confirma esas expectativas. Es decir, si un profesor o profesora espera buenos resultados de sus alumnos el rendimiento se aproximará mucho a su capacidad intelectual, o viceversa. Igualmente ocurre con el alumnado con respecto a las expectativas que tienen sobre sus distintos profesores.

3 diciembre. Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

El 3 de diciembre es una fecha adoptada por el movimiento asociativo de las personas con discapacidad y de sus familiares en el mundo entero para reivindicar derechos, calidad de vida y condiciones de desarrollo social acordes con la dignidad de las personas con discapacidad. 

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad es una fecha que más que celebración es una acción propositiva, una actividad reivindicativa, de lucha por la inclusión, por mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y de sus familiares.